De entrada, el maridaje más obvio será el de los vinos blancos más ligeros y frescos, que realcen los sabores delicados sin dominarlos. El sauvignon blanc y el arinto, por ejemplo, funcionan bien con percebes, langosta, cangrejo y camarón pequeño.
Por otro lado, el chardonnay y los espumantes se combinan bien con la humedad que retienen los bivalvos como almejas, berberechos, mejillones, navajas o vieiras. Cuando se cocinan, por ejemplo, al estilo tailandés, con coco, lima y cilantro, combinan bien con un grüner veltliner, un pinot grigio o un sauvignon blanc.
Pastas con camarón y base de tomate y hierbas: alvarinho, pero también tintos más sutiles, como barbera e incluso pinot noir. Si la receta lleva una buena dosis de ajo, un pinot grigio refrescará el paladar sin imponerse al conjunto del plato.
Pastas con curry o picantes o con sabores de tendencia asiática: riesling y blancos macerados (naranjos, en especial georgianos). Deben ser frescos, con elevada acidez y con la fruta bien presente, perfectos para equilibrar el picante y cortar la intensidad de las especias.
El chenin y el gewürztraminer son castas ideales para acompañar el curry, ya que sus aromas intensos combinan a la perfección con las especias fuertes, y su textura naturalmente aceitosa complementa las bases de curry más untuosas.
Ostras: champán, albariño y alvarinho son castas que reflejan y activan de forma natural los sabores oceánicos, con la fruta creando un equilibrio sorprendentemente armonioso frente al sabor salado intenso de estos bivalvos tan particulares. Si es un sábado por la tarde, a solas o rodeado de amigos, hasta un pet nat desenfadado cumple perfectamente la función.


Cefalópodos (pulpo, calamares, sepia): alvarinho, chenin, chardonnay más untuoso. En general, los moluscos combinan bien con vinos blancos frescos y de acidez sofisticada, sin descuidar tampoco los rosados secos o los tintos ligeros, de taninos suaves. Como tienen un sabor suave y delicado, ligeramente dulce y salado, son bastante versátiles a la hora de maridar (por ejemplo, un gamay o un pinot noir es la elección acertada si el plato lleva una base de tomate).
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