Situado al noroeste de la región de Castilla y León, rodeado por las montañas de Asturias y Galicia, el distrito administrativo del Bierzo ha sido una región minera durante más de 2000 años. La industria minera siempre ha sido la principal actividad económica de esta región, desde la explotación de las minas de oro por los romanos, hasta la explotación del carbón en el siglo XX. Los romanos, además de la industria minera, también instalaron la cultura del vino allí. Otro factor decisivo para el desarrollo de la cultura del vino es que esta región forma parte de la ruta de los peregrinos franceses que llevan siglos recorriendo los caminos de Santiago de Compostela, lo que explica la existencia en esta región de variedades francófonas como, por ejemplo, la Trousseau.
Es en esta región minera que Diego Losada vio la luz en 1984, pero ya en un momento en que esta región sufría una severa contracción económica debido al cierre total de la industria del carbón. Indeciso sobre qué tipo de estudios debía realizar, el joven Losada decidió estudiar Química, pero no terminó su carrera, porque finalmente aceptó un trabajo en una bodega local que cambiaría su trayectoria de vida. Y fue entonces cuando sus conocimientos de Química resultaron esenciales para su filosofía del vino.
"¿Cuál es el sentido de agregar, por ejemplo, levaduras industriales a las uvas, si la naturaleza misma ya dota cada baya de uva con levaduras autóctonas?" Fue esta y otras cuestiones similares las que le permitieron a Diego darse cuenta de que los mecanismos de la química natural que la madre naturaleza siempre ha consolidado no necesitaban ser reemplazados por técnicas inventadas por el hombre. Es decir, la ciencia le dio la posibilidad de entender que una práctica no intervencionista en la elaboración del vino no solo era posible, sino absolutamente lógica.
Hoy en día Diego produce vino de 15 parcelas diferentes, totalizando una superficie de 5 hectáreas, con viñedos situados entre 60 y más de 100 años de edad y que no han sufrido la acción de ningún tipo de productos químicos. Todo el trabajo en el viñedo es realizado únicamente por él y por un colaborador (en el proceso de embotellado y etiquetado cuenta con la ayuda de su esposa, Letizia.
En conversación con Diego, se percibe que el mayor desafío que enfrenta no es la comprensión de la composición geológica de los suelos y el comportamiento de las cepas. De hecho, su mayor desafío es el cambio climático, ya que el comportamiento climático de esta región ha cambiado drásticamente, haciendo incierto e impredecible lo que era cierto y predecible hace unos pocos años. Comprender las reacciones de las variedades de uva a estos cambios de temperatura y humedad está siendo su mayor batalla.
En su micro bodega, ubicada en la ciudad de Ponferrada, Diego opta, como en los viñedos, por no interferir con los procesos químicos naturales. Utiliza cemento, barricas de roble y castaño usadas y fudres. Lo que no le gusta usar es acero inoxidable, porque lo considera un material no poroso, que no permite que el vino "respire". Los aditivos químicos, como el dióxido de azufre, no se utilizan en sus vinos. Los equipamientos mecánicos que utiliza es lo más rudimentario posible. Cómo se expresa de forma espontánea y humorística: "¿controlo de temperaturas en fermentación? No tengo ningún equipamiento de frío. Si necesito enfriar la temperatura de la bodega, ¡todo lo que tengo que hacer es abrir la puerta y dejar que entre el viento que sopla de las montañas!"